El movimiento en torno a la pintura está politizado. PDF Imprimir E-mail
Escrito por Adolfo Bartolomé   
Martes, 07 de Octubre de 2008 22:10

-Soy un pintor asturiano difícil de clasificar, porque nunca he seguido una vía concreta, me alimento de muchas. Me considero muy ecléctico, al participar de diversas tendencias.

-No me gusta autoclasificarme, ni que la gente lo haga. Soy comunicativo,todo entusiasmo,sinceridad y pasión. Me encanta la conversación, no tengo ninguna prisa por concluirlas.
-He nacido en Gijón, en el 1937, mis primeros estudios en el Colegio de los Hermanos La Salle. La carrera de Bellas Artes en la Escuela Superior de San Fernando, en Madrid, donde posteriormente obtuve cátedra.


 

-No continué en Madrid por que me gusta mucho el campo, la vida en la capital se me hizo insoportable. Tuve la suerte de obtener por oposición una plaza de pensionado de pintura en la Academia Española de Bellas Artes de Roma, y me fui. Esta Academia es una fantástica mansión con preciosos jardines, situada en el Gianicollo. Dispone de magníficos estudios, uno para cada pintor, y éramos atendidos por un cocinero y un mayordomo.

-Enorme, extraordinaria... esa etapa. Me quedé con los colores de Roma y mantengo esa paleta de los sienas, los ocres y los rojos del otoño. Es una estación que me gusta, y de otro modo, las umbrías asturianas son negras. Roma es una ciudad maravillosa exuberante en arte y en naturaleza. Allí he pintado infinidad de catacumbas.


-Celebré exposiciones en Roma, en el palacio Barberini, en el palacio Strozzi de Florencia, en la Academia Española de Roma, en Nápoles... No obtuve un éxito arrollador, pero quedé satisfecho.

-Regreso a Madrid, de nuevo a la Escuela de Bellas Artes, conseguí la cátedra de Dibujo Artístico, pero dos años más tarde, un día hice las maletas y renuncié a todo para venir a Asturias. Añoraba mi tierra, a mis padres, y la influencia de esta naturaleza.

-En el concejo de Nava, en pleno campo, construí una casa con su estudio, todo de hormigón visto; no soporto ni el frío ni la humedad. Al cabo de cuatro años regresé a Madrid, necesitaba ver museos, galerías, beber el arte del momento... Ese conjunto formado por el Museo del Prado, el Reina Sofía, el Thyssen, y el Museo Arqueológico, significa el primer museo del mundo. Me quedé otros dos años.

-Me volvió a vencer la nostalgia y me vine a Gijón. Se ofreció una sola plaza por oposición, en las Escuelas de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos, me presenté y la obtuve. Me destinaron a Corella, en Navarra.El contacto con la juventud me enriquece mucho. Me gusta encauzar a los buenos alumnos, hablarles de arte, y contagiar pasión y entusiasmo; siempre me he involucrado en todo lo que hago. Esto no significa que yo dejara de pintar, al contrario, pintar es como una enfermedad que no me abandonará nunca. Aparte, disfruto con tantas cosas y tan distintas que he de procurar no liarme; el grabado, la escultura, la música, la ópera...

-Pedí el traslado a León para estar más cerca de Asturias, y alterno mi residencia con la casa de Nava. En ambos sitios tengo estudio.

-Sigo pintando aunque estoy un poco descorazonado con el movimiento actual que hay en torno a la pintura. Todo está politizado y en los últimos años triunfa gente que de no ser por su amistad con ciertos gobernantes jamás saldría a la luz. Se intenta promocionar a personas muy mediocres, y esto a mí no me hace daño, pero sí a otros con verdadero talento.

 

Adolfo Bartolomé en Diario "Nueva España" Gijón, Asturias.

Última actualización el Martes, 07 de Octubre de 2008 22:32
 
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